skip to content

Canonización

Este tiempo de preparación para la Canonización, nos decía el P. Duthel, es muy importante: dar a conocer a María Eugenia, su vida y su mensaje. A través de nuestros compromisos apostólicos, estamos cerca de hombres y mujeres muy diferentes. Deseamos que este tiempo sea para todos una ocasión para recorrer un camino espiritual, llegar a un encuentro con Cristo. A nosotras nos toca ayudarles a ello.

 

Pensamos particularmente en los jóvenes que buscan, a veces sin saberlo, un camino de vida, estos jóvenes que necesitan testigos más que maestros. María Eugenia puede ser para ellos uno de estos testigos de la fe, de una vida en búsqueda de Dios, de una vida de fidelidad a Dios. El P. Duthel nos recordaba que la Iglesia es consciente de la urgencia de este trabajo junto a los jóvenes para que puedan descubrir la belleza y la grandeza de la fe.

 

También le parecía importante el presentar una propuesta de educación cristiana: que los educadores y educadoras se impregnen del espíritu de la Asunción, de los elementos de la fe para poder transmitirla.

 

Con Maria Eugenia, fundadora, que podamos sentir la llamada a fundar nuestra propia existencia en Jesucristo, a encontrar nuestro lugar en la sociedad y a hacernos responsables de construirla.


A los múltiples pueblos, cristianos o no cristianos, en los que viven las comunidades, proponer la riqueza de la persona de M. María Eugenia: la imagen de una mujer que ha sabido vivir plenamente su existencia, a través de sus obras sin duda pero, sobre todo, a través de su vida personal, su vida de mujer.


Para todos, esta preparación de la Canonización de M. María Eugenia puede ser un tiempo favorable para volver a la gracia única de nuestro bautismo, un momento para releer nuestro camino de fe y así refundar nuestras vidas en la única piedra de fundación: Cristo.

 

Extracto de la Carta de Cristina María Superiora General

Powered by Website Baker