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Milagro

El milagro de M. María Eugenia 

Un matrimonio francés deseaba tener un hijo que nunca llegó. Decidieron adoptar una niña y pensaron en Filipinas pues era más fácil obtener la adopción que en Francia. Se pusieron en contacto con nuestras hermanas en Filipinas. Las hermanas buscaron una forma de adopción y conocieron una chica que no deseaba a la niña que estaba esperando. La convencieron de que llevara a término el embarazo, asegurándole que la niña, tendría una familia.

Buscaron entonces una familia conocida que se ofreció a recoger a la niña a la espera del matrimonio francés. Esta familia filipina, tenía ya dos hijas adoptadas. Era una familia rica en donde se vivía con muchas comodidades y cuya madre viajaba continuamente por Filipinas y el extranjero por su trabajo en una agencia de viajes. Cuando recibieron a la niña recién nacida, en poquísimo tiempo se dieron cuenta de que no respondía con normalidad a los estímulos que recibía y la llevaron al médico.

Tras hacerle muchas pruebas se diagnosticó una mal formación cerebral grave (que calificarían más tarde como síndrome de De Morsier). Los lóbulos del cerebro de la niña, estaban separados y al no haber conexión entre ellos las consecuencias eran gravísimas: la niña no podría ver, ni hablar, ni oír ni tampoco caminar. Su vida sería casi vegetal.

La familia volvió muy triste y en los días anteriores a la llegada del matrimonio francés, la cuidaron lo mejor posible. Cuando la familia francesa llegó, la familia filipina dijo a las hermanas que habían hablado entre ellos y que ya no podían separarse de la niña. Lo sentían por la familia francesa pero se les buscaría otra niña. Esperaban que lo comprendiesen.

Risa (que era el nombre de la niña) había llegado a su casa enferma, la recibían como un regalo de Dios y estaban dispuestos a hacer todo lo que fuera posible porque la niña mejorara, pensaban decididamente pedirle el milagro a María Eugenia. Añadieron al nombre de la niña el de Eugenia, y Risa Eugenia y ellos empezaron el recorrido de los médicos en Filipinas y Estados Unidos, tratando de que la niña mejorara. Fue una peregrinación larga, la medicina intervino con los adelantos que surgían.

La familia, los amigos, las hermanas de la Asunción rezaban por Risa encomendándola a María Eugenia, Risa llevaba siempre prendida en su ropa su reliquia y… empezó a funcionar como una niña normal. Según iban pasando los meses Risa hacía lo que cualquier niño de su edad: veía, oía, empezó a hablar, a caminar... los médicos no se lo explicaban. Hacían radiografías y comprobaban que su cerebro estaba en las mismas condiciones, y sin embargo las funciones que realizaba Risa estaban muy por encima de lo que ellos hubieran podido prever.

Ahora, Risa va al colegio de la Asunción de Manila. Estudia y es inteligente, ha hecho su primera comunión y no toma mas medicina que una hormona que necesita para el crecimiento.

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