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Generales

En la época en que la Congregación se extiende y es necesaria una dirección más firme, el decaimiento de María Eugenia es notorio. La fundadora reconoce que envejece, pero se siente como un vínculo entre las hermanas y teme, si dimite de su cargo, que la unión entre ellas fuese menor. En el capítulo General de septiembre de 1894, el superior eclesiástico Padre Odelin, le sugiere la dimisión. María Eugenia ha estado atenta toda su vida a los más pequeños signos del deseo de Dios y de la Iglesia:

 

-¿Acaso me hallo ya en tal situación?
-Madre, es el deseo del arzobispo

-¡Oh!, si es el deseo del Arzobispo no tengo más que decir

 

Eso es todo, una aceptación total, sin preguntas, sin comentarios. Esta obediencia a la Iglesia, que buscó, que quiso, que vivió toda su vida, la impele a un último acto: entrega su cargo: la Madre Marie Célestine sabrá bien captar los corazones.

 

El momento de la muerte del fundador es crucial en la vida de una congregación. El carisma de la fundadora muere con ella, pero queda el carisma fundacional en el corazón de cada miembro que está llamado a ser piedra de fundación.

 

Las Superioras generales, elegidas por las hermanas reunidas en capítulo general, se irán sucediendo; reciben la misión de gobernar y de animar a la congregación según el espíritu de Madre María Eugenia y de la tradición de la Congregación. Como la Madre María Eugenia, están atentas para mantener en la Congregación los valores fundamentales de su carisma. Dan directivas para que las hermanas estén suficientemente ayudadas y sostenidas en su vida espiritual.

 

Marie Celestine del Buen Pastor 1898-1921

 

Marie Catherine del niño Jesús 1921

 

Marie Johanna de la Encarnación 1922-1953

 

Marie Denyse del Santo Sacramento 1953-1970

 

Hélène del Santo Sacramento 1970-1982

 

Claire Teresa 1982-1994

 

Cristina María de Dios 1994 - 2006

 

Diana Wauters 2006 ...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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